Retrasa tu reloj biológico

Publicado el 1 Abril 2010
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No se trata de esquivar el avance del tiempo, porque el envejecimiento es un hecho natural e irreversible en el ciclo de la vida. Pero sí se puede frenar los efectos del paso del tiempo y que éste nos aporte maduración y experiencia, pero no incapacidad y apatía. Para prevenir esas secuelas cronológicas no pierdas de vista estos cuatro factores:

1. La acitividad física: Previene el deterioro de las estructuras corporales y favorece el metabolismo. El ejercicio aporta la vitalidad precisa que ayuda a retrasar las dolencias propias del envejecimiento. Además, aumenta la resistencia frente a cargas externas como son, por ejemplo, los factores medioambientales y el estrés.

2. La alimentación sana: Quien ha cuidado su dieta durante toda su vida, podrá presumir de una piel suave y una figura armoniosa. Pero sobre todo habrá prevenido con su acción los procesos de envejecimiento. Aunque lo que comemos hoy no se nota al día siguiente, los “errores” o excesos cometidos en la alimentación se pagan 10 o 20 años después.

3. El descanso: El sueño es la mejor fuente de juventud. Todo el organismo se recarga y se llena de energía retrasando los procesos de envejecimiento. Mientras se duerme, los tejidos se regeneran, se producen procesos de curación, los órganos se rehabilitan y las células viejas son sustituidas por otras nuevas.

4. Los hábitos de vida: La situación económica, las cargas familiares y el tipo de trabajo que desmpeñamos, suelen marcar el grado de estrés que padece una persona. Éste puede alterar seriamente la salud y acelerar en gran medida los procesos de envejecimiento normales, incrementando la formación de radicales libres y la oxidación celular.

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