Mujeres y menopausia prematura, un problema en aumento

Publicado el 5 febrero 2015
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La menopausia femenina se traduce en el retiro de la menstruación y una sucesión de cambios hormonales que la motivan, representa una etapa natural que se presenta a la edad promedio de los 48 años, pero cuando se produce antes de los 40 años, se la considera como prematura.

La sintomatología que envuelve a la menopausia se basa en la aparición de menstruaciones irregulares o ausentes, algunas mujeres experimentan ciclos más cortos o manchado antes o después de períodos, seguidos de una disminución gradual del flujo y finalmente, se retira por completo.

En el proceso las mujeres pueden experimentar sofocos, cambios de humor, irritabilidad, pérdida de interés sexual y sequedad vaginal, así como también otras tienen dificultades para concebir o mala respuesta a medicamentos para la fertilidad, situación que indica un fallo ovárico.

El diagnóstico se realiza mediante un análisis de sangre, que evalúa los niveles de la hormona FSH sérica, medida que se eleva cuando el ovario produce menos estrógeno y por lo tanto se toma como un indicador de la menopausia prematura, explican los especialistas.

Las causas que pueden motivar una menopausia prematura incluyen por ejemplo; enfermedades de la tiroides, paperas, hiperparatiroidismo y la enfermedad de Addison. Las mujeres con menopausia prematura autoinmune presentan un mayor riesgo de insuficiencia suprarrenal, el hipotiroidismo, diabetes mellitus, miastenia grave, artritis reumatoide y el lupus eritematoso sistémico.

Las paperas es la infección más común asociada con la menopausia prematura y la tuberculosis pélvica puede causar amenorrea secundaria y la insuficiencia ovárica. Otras causas pueden incluir; la radiación y la quimioterapia, pero el efecto es reversible y el ovario puede reanudar la ovulación y la menstruación después de un año de amenorrea.

Las consecuencias a corto plazo de la menopausia prematura incluyen sofocos, sudores nocturnos, palpitaciones y dolores de cabeza, aumento de peso, sequedad vaginal e incontinencia urinaria. Además puede manifestarse; irritabilidad, falta de memoria, insomnio y falta de concentración. Las consecuencias a largo plazo incluyen la infertilidad, osteoporosis, enfermedades cardiovasculares y derrame cerebral.

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