Menopausia y sudores nocturnos

Publicado el 15 Noviembre 2012
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El cambio de los niveles hormonales, precisamente de estrógenos y progesterona en las mujeres son responsables de la condición femenina conocida como menopausia, que entre sus síntomas característicos se encuentran los tan incomodos sudores nocturnos.

Los síntomas de la menopausia pueden comenzar a manifestarse varios años antes de su aparición definitiva y el período menstrual final, entre los cuales los sofocos y los sudores nocturnos pueden comenzar durante el período pre-menopáusico, conocido también como perimenopausia, pudiendo llega a extenderse por años posteriores a la menopausia.

Lo que debemos saber es que la menopausia no es una enfermedad, sino un proceso natural de envejecimiento, que cada mujer lo sobrelleva o lo sufre de forma individual, aunque en la actualidad existen varios remedios o recursos para apalear sus síntomas reduciendo su gravedad. Según los informes de la Menopause Society norteamericana, los efectos secundarios de fatiga por falta de sueño, tendrían su origen en la sudoración nocturna que puede causar cambios de humor e irritabilidad.

Los especialistas recomiendan a las mujeres llevar un diario de sus experiencias en la noche de sudor, manteniendo un bloc de notas cerca de la cama, para registrar el tiempo y la duración del episodio que causó la interrupción del sueño. De estos registros pueden surgir patrones tales como que ciertos alimentos que se consumen por la noche o los tipos de ropa de cama que se usan, sean negativos o estimuladores de los sudores nocturnos.

A partir de esta evaluación el cambio de ropa y sábanas hechas de tela que respira como el algodón, pueden ayudar a aliviar la gravedad de un episodio nocturno de sudoración, como un consejo saludable.

Evaluar las bebidas que se consumieron antes de ir a dormir o si un ventilador estaba encendido o no, también son factores modificables para sobrellevar o evitar los sudores nocturnos de la menopausia femenina.

Cuando los sudores nocturnos llegan a interferir con la calidad de vida y el sueño se interrumpe hasta el punto que puede afectar negativamente a las actividades cotidianas, se deberá considerar la posibilidad de llegar a la medicación o terapia hormonal, que deberá ser programada y seguida por un especialista.

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